Un día redondo en Hauz Khas

Algo que se difruta de verdad en Delhi son sus parques y jardines. Increíblemente verdes y exuberantes, casi siempre esconden algún monumento antiguo medio olvidado. Son un desahogo para los ciudadanos y un pulmón para una Delhi que no hace sino crecer y crecer y donde cada día hay más coches, más obras y más atascos.

Hauz Khas es un tesorito escondido en el sur de Delhi. Es un tesoro porque te lo encuentras al fondo, sin esperártelo, tanto si accedes a él por Hauz Khas Village como si lo haces entrando desde el District Park. Y lo es no sólo por su belleza y valor histórico, sino también porque te brinda varias posibilidades en un espacio reducido: pasear tranquilamente por los jardines, visitando las ruinas y curiosear por las tiendas y boutiques del pueblo, sin olvidarse de visitar alguna que otra galería de arte.

hauz khas

Hauz Khas fue concebido a finales del siglo XIII como un lago para llevar agua a los habitantes de Siri (en la Delhi medieval), siendo nombrado Hauz Khas (Baño Real), en el siglo XIV por el emperador Firoz Shah Tughlaq, quien se aprovechó de los baños para hacerlos suyos y construyó aqui una madraza, centro dedicado al estudio y enseñanza.  Junto a ese laberinto de pasillos y capillitas se encuentra su propia tumba. Y también encontramos las de algunos de los profesores que impartieron clases aquí.

Entrando por el District Park, desde la puerta de Africa Avenue, encontramos un agradable y cuidado jardín en el que se despliega la acción de todo buen parque en Delhi: mujeres con sari y zapatos de deporte caminando a buen ritmo para rebajar los excesos con la comida, gente haciendo footing, familias de picnic con los niños jugueteando mientras los abuelos y bisabuelos disfrutan de la comida, tímidas parejitas que buscan un rinconcito donde intimar, grupos de jóvenes estudiantes haciendo pellas, clases de pintura al aire libre…. Hay varias especies de patos sumergiéndose en las aguas del lago que son de un verde intenso y muchas ocas descaradas que acuden gritando a quien les ofrece restos de rotis. Y caminando alrededor del lago, al fondo del parque encontramos los edificios reales…muros cargados de historia levantados hace unos 600 años. En conjunto, es un remanso de paz, un oasis en medio de tanto ruido y caos.

Al fondo, por el lateral izquierdo según hemos entrado, hay un camino entre frondosos árboles que nos sube al Hauz Khas Village, pero antes de salir finalmente del recinto, detrás del restaurante Park Balluchi, podremos encontrar a los famosos ciervos que dan nombre a esta parte del parque, Deer Park, sin asustarse de nuestra presencia.

Ya saliendo del parque, a mano derecha, encontramos el famoso Hauz Khas Village, lugar de moda hace unos años, donde podemos pasear tranquilamente por sus intrincadas callejuelas entre edificios medievales y modernos, encontrando galerías de arte, tiendas y boutiques donde se encuentran desde los más curiosos cachivaches, muebles antiguos, pósters de Bollywood hasta los últimos diseños de los más prestigiosos diseñadores. Todo a unos precios de vértigo… pero siempre interesante para curiosear.

Y si con tanto caminar nos ha entrado hambre, lo mejor es pasarnos por NAIVEDYAM, restaurante del sur de la India, a tomarnos un buen thali o un rico dosa para reponer fuerzas, con un fresquito nimbu pani para apagar la sed, por un precio muy razonable, dada la zona.

Bien merece la pena emplear todo un dia en disfrutar de todo esto.


1 Comentario sobre “Un día redondo en Hauz Khas”

  1. 1 Raquel

    Viví en Hauz Khas Village y se me has tocado la fibra sensible con este post. Lo describes muy bien. Es como estar allí. Siempre quise levantarme temprano para ver en directo a los reidores. Menudo susto la primera vez que escuché las risas a las seis de la mañana. No sabía nada de la risoterapia. Me parecían increibles los ruidos a selva y la puesta de sol, las ardillas nada tímidas, la tranquilidad al escuchar caer el geyser del lago, todas las veces que me caía arena de las obras, al salir de casa, el polvo que recubría las plantas (me entraban ganas de salir con una balleta y el pronto al parque)… el descubrimiento de una dosa con sabor a tortilla de patata (me gusta la vaquita de bronce con pétalos y otras ofrendas a la entrada al restaurante), ver algún elefante deambuleando por el barrio, las tiendas…

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